E-Spain

E-Spain,Oil, paintbrush and cock spurs on found canvas,61x50, private collection“Un hombre camina con una tibia de liebre en el bolsillo, en su momento toma el pequeño hueso agujereado y se lo acerca a los labios, lo aprieta entre los dientes y sopla. Ahueca las manos y suena un quejido, inventa un viento primitivo y de tristeza que hace vibrar los cuerpos. Es verdad y sucedió una tarde de un sábado en el centro de Mallorca, en Sineu, no hace muchos años. El sonido de cuchillo llegó desde la memoria del Cono Sur de Mallorca, Es Llombards. Por allí, bajo la poca tierra, se ocultan ríos de piedras, cadáveres de todos los siglos y se archivan los secretos de las familias en muros de las casas casi sin ventanas. El hombre que tocó desde el paleolítico, quien rescató el instrumento de la historia, es recio y más bien bajo. Su pinta de extranjero queda desmentida al hablar porque se expresa en catalán puro por rústico y rico. Los sonidos sin sílabas y las vocales silbadas de los pastores los lanza de raíz un ciudadano de Suiza y con 20 años en Mallorca que se llama Arti Leimbacher. Es artista, evidentemente. Arrastró la emoción de un neorrural sin estrategia, el día que hizo sonar la pata de la liebre en la concentración de Sineu —otra más— contra el progreso que devora el país, la modernidad que edifica su paisaje. Estaba en la trinchera, antes de ser otro, Biel Mesquida con sus banderas sin disimulo. El extranjero no blindó su piel y su mirada, en las telas guardó las ovejas del payés, el único vecino que le enseñó sus palabras y los usos de aquel mundo desnudo. Esculpió cabras, gallinas, palomas, cerdos y delfines y recreó mitologías. En el oratorio de Sant Blai de Campos organizó una rebelión en la granja, arte temporal en yeso y cemento. Hizo que las bestias orasen y jugasen con el santo. Camino de Sa Ràpita quedó un conjunto ovino inquieto en cemento, entre chumberas. Su solitario casal de posesión de Es Llombards Arti lo pasó a Fabrizio Plessi, quien lo transformó en una escultura blanca y minimalista, de revista. Arti con su familia se refugió más al sur y hacia el mar, en el interior de Ses Salines, donde habitan el pintor que habla y vino de Argentina Horacio Sapere y, a ratos, Maria del Mar Bonet. Tras casi 20 años de palpitar, el suizo meticuloso muestra su sarcasmo y desespero, inventa, con sólido argumento. Un directo:“El Diccementario / Cementemas del Medicementáneo”, así reza su último manifiesto exposición para “cementerados”, una publicación digital, en Internet, para móviles y ordenadores, que se puede descargar desde www. diccementario.com. Él explica a los despistados que es un e-book o libro electrónico, accesible por suscripción. Habita en www.flutgut.com/leimbacher….”

Extracto del artículo “Un hombre, un hueso y un mamotrete” publicado por Andreu Manresa en ‘La crónica de Baleares’, El País, 2 de diciembre 2007
Image: E-Spain, 2000, 61x50cm, Oil, paint brush and cock spurs on canvas, private collection